Su labor es un pilar para entender que el periodismo es muchas cosas: arte, teatro, música, eso es cultura y lo que resalta es  la forma de contar.

Diego Pardavé Espinosa es locutor, guionista y productor de Radio IPN, encargado de los programas Repartiendo el Queso y Las Rutas del Rock, ambos transmitidos en la radiodifusora del Instituto Politénico Nacional.

En este pasaje por su trabajo en la radio pública como figura al frente de los micrófonos para presentar la cultura como forma de entretenimiento. El locutor realiza este oficio desde hace más de dos décadas; el cual Radio IPN, ha sido modificada a lo largo de los años, en el que en ese entonces hacía radio a la vieja usanza; usando cintas de casete y LPS; aprendiendo a forjarse camino en la cabina grabando en cintas de carrete.

En esta misión como periodistas culturales es que la radio pública tiene una obligación con sus audiencias que cuenten historias. Ahí  surgió su programa Las Rutas del Rock.

Sin tener una formación meramente periodística, no le demerita su labor como reportero, aunque se define más como investigador.

Conversamos acerca de la función de la radio cultural en la actualidad, cómo se ha transformado y la labor del periodista de cultura. Y mucho rock.

¿Cuéntame de tu formación, que sin ser periodista funges muy bien tu labor como investigador?

Soy, ingeniero en computación del IPN. La vida y las circunstancias me llevaron a la estación de la radio del Politécnico, me sentí muy afortunado porque a mí me gustaba la música , siempre tuve el sueño de ser músico, pero no tuve la disciplina; pero me gustaba leer. Desde muy joven, empecé a nutrirme escuchando los programas musicales de aquella época, de esos locutores, buscabas textos de José Agustín, leer sus libros, ver la manera que hablaba del rock era interesante; en tanto en la televisión había un personaje como Jaime Almeida que era una biblioteca andando, igual que Manuel Guerrero. La misma Fernanda Tapia, que yo era su fan en la adolescencia; entonces, buscabas lugares donde nutrirte e ir conociendo la historia del rock, del blues, y así me hice investigador sin saberlo.  Desde que entré a la radio quise hablar del rock porque me interesaba.

¿Cuál crees que es el papel de la radiodifusión cultural, de  este lado, como periodista-investigador?

Es difindir conocimiento e invitar a las audiencias a investigar, eso es lo más importante, de que se queden con la idea de que hay más, que no se convierta en un entretenimiento pasajero; sino que los invites que ellos mismos se vuelvan partícipes. Es incitarlos a que se pueda expandir la investigación. La idea es crear nuevos públicos, nuevas audiencias que se fundan a partir de la curiosidad.

¿Qué le haría falta al periodismo cultural actual?

Yo creo que es contar historias. Muchas veces entrevistamos a las bandas musicales y queremos conocer su opinión como compusieron; pero lo que nos hace falta es contar, cuál fue el contexto que llevó a Bob Dylan a componer una canción; creo que a veces queremos entrevistar tanto al protagonista que olvidamos el centro de la obra, que sería el centro de la conversación. Tal vez, estaríamos ansiosos por saber cómo fue la vida de Meg y Jack White en su natal Detroit, y los llevó a componer “Seven Nation Army”, qué estaba ocurriendo en el mundo, cuando estábamos hablando de las Torres Gemelas, cuando estaba esta onda de que era un nuevo milenio, y que vaya más allá de cómo compuso cierto acorde, abusamos de querer la opinión de los artistas, pero erramos, la declaración de principios sería la obra, el disco.

¿Qué opinión te merece que, dentro del periodismo de cultura, exista una especialización?

Hace falta aprender a investigar, a todos nos hace falta una disciplina de cómo debes de buscar, cómo debes abordar los temas, de repente hacer Storytelling, creo sería muy importante para el periodismo cultural porque nos enseñaría a aprender a contar historias; es decir, no es meramente hacer la entrevista, sino, cómo me presentas la entrevista. Siempre hace falta cómo el contar la historia, y cómo introducir a las audiencias. Creo que sí hace falta el especializarse, pero tampoco el cerrarse y decir, yo solo soy especialista en esto. Hace falta tener más conocimiento, porque luego ves a los comunicólogos que egresan y dicen: yo soy productor, editor, locutor, conductor; pero no escribo, no hago guiones; y eso hace falta, no solamente en el periodismo cultural, hace falta en la radio.

Algo que me gusta, de todo este gusto particular del cual hablamos, es la música. ¿Quién te hereda ese gusto?

Sí, viene de mi familia. La gran mayoría es rocanrolera, aunque unos se han ido por el lado obscuro de la fuerza —risas. Este gusto me llegó por la familia. Mi familia escuchaba rock, lo que se escuchaba en las reuniones. Mi primer recuerdo es escuchar a Elvis Presley, a los Beatles con” Don´t Let me Down”, Elvis con” Love Me Tender”. Ponían mucho en casa a Bob Dylan y de ahí me vino la fascinación por el rock; pero siempre digo que me obsesione, en qué sentido, en que quería saber más y en pleno año 1980, que es el año en que crezco, estaba muy de moda MTV, viendo videos musicales, el primer LP que me regalaron mis papás fue el Thriller de Michael Jackson; y el de un rockero inglés que se llama Shakin Steven´s que era un cantante los setenta que hacía covers, de  rocanrol de los cincuenta, fueron los primeros LP´S que me regalaron mis papás; pero mientras mis amigos se clavaban en el heavy metal y oían a Mötley Crue, Gun´s and Roses, Metallica ya estaba con el disco Master of Puppets; yo me fui hacia atrás, escuchaba a los Rolling Stones, The Doors, entonces, dije, qué más hay aparte de ellos; en aquel año de los ochenta escuchaba Universal Stereo, había un programa que se llamaba Pioneros del Rock; y ponían el rock de los años cincuenta; y descubrí a Buddy Holly, Ritchie Valens; supe que había algo que se llama blues. Estaba obsesionado con el Elvis de 1956; mientras estaba en auge el disco negro de Metallica, escuchaba el concierto de Elvis de 1968, siempre me sentí que iba en contra corriente, si era fan del britpop, me gusta Oasis, Nirvana del grunge, pero no dejaba esa música; empecé a investigar, soy generación de la radio. Es cuando uno quiere hacerse de sus discos. En mi época me tocó LP´S, pero cuando tienes poder adquisitivo eran discos. Uno se va haciendo de sus discos y te haces fanático de la música, pero te queda ese gusanito de saber más.

Voy a verme pretencioso , ¿Cuál es el mejor disco o canción? Claro, desde tu opinión.

-Risas- Es muy difícil, creo que el mejor disco de la historia del rock, pudiera estar entre estos tres: Blond on Blond de Bob Dylan de 1966, un disco atrevido porque su portada no decía el nombre del disco, no venía el nombre del cantante, era solo el intérprete, su rostro con una gabardina en una foto fuera de foco, pero era tan grande Dylan, en una era donde no existía el internet, que el que viera la foto, iba a saber quién es, y sí, era un álbum doble, es un disco revolucionario, agresivo que venía una canción de once minutos, que contenía letras duras, es un  disco perfecto de principio a fin. Después viene el Abbey Road de The Beatles donde demuestran que el rock tenía una posibilidad, no eran los primeros en mezclar los instrumentos clásicos, con el rock, pero si crear una mini ópera, que al igual que Bob Dylan , aunque no decía nada en la portada sabías de quién se trataba; icónico desde ponerle así como el estudio de grabación, en la etapa más compleja de la banda cuando se estaban separando, el último sería Let it Bleed de los RollingStones que puntualizan de qué se trataba el hard rock con mezcla del blues; y mis canciones predilectas: “Crossroad” de Robert Johnson, aquí se fundamenta el rocanrol, y no podrías entender a Led Zeppelin  y” Like a Rolling Stone” de Dylan, es una letra que desata la ira en un año que dice que se siente perderlo todo.

Por Diego Vázquez

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